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Frogmore Cottage, así es por dentro la casa de Meghan y Harry en Reino Unido

Ya se han ido. Meghan y Harry participaron esta semana en el último acto oficial como miembros de la realeza. Así, los Duques de Sussex cierran su agenda oficial en el Día de la Commonwealth. Allí, en la Abadía de Westminster, coincidieron con los Duques de Cambridge, Catalina y Guillermo de Inglaterra.

¿Y qué sucederá a partir de ahora? Pues bien, Meghan y Harry se marcharán a Canadá. Vivirán en una nueva casa, pero, contrariamente a lo que uno pueda pensar, no dejarán de regresar a Frogmore Cottage, una casita adquirida por la reina Charlotte en 1790, que la reina Isabel tuvo a bien regalar a su nieto Harry con motivo del enlace con su esposa Meghan.

Y aunque muchos pensaban que no volverían a pisarla en mucho tiempo, el evento en Westminster ha hecho que la pareja volviera a alojarse en esta particular vivienda. Su originalidad radica, más allá de su arquitectura, en cómo ha sido decorada y amueblada a lo largo de todos estos años.

Foto: Royal Collection Trust

Frogmore Cottage, el capricho de una reina

La primera inquilina y propietaria de Frogmore Cottage, la reina Charlotte, dejó patente su afición por la botánica. Y lo hizo decorando las paredes con motivos florales e instalando un mobiliario que aludía directamente a su pasión. Hoy tenemos la oportunidad de ver la casa por dentro. Y por fuera.

Porque una de las grandezas de esta casa reside precisamente en sus exteriores. La afición por la botánica de la reina hizo que los jardines se hayan convertido con los años en un verdadero museo. Hay más de 4.000 árboles y arbustos, plantaciones de secuoyas, tulipanes o glicinas, además de otros paisajes idílicos. Configurados por puentes, montículos y paseos prácticamente de cuento. También por una casita de té construida para la reina Victoria.

Suma romanticismo a la historia de Frogmore Cottage saber que allí, justo en esa casa, la reina madre y Jorge VI disfrutaron de su luna de miel en 1923. Ahora la casa pertenece a la reina Isabel II, su hija, pero fue cedida en 2019 a los duques de Sussex, Meghan y Harry.

Fue sonado en su momento el dineral que costó la reforma de la pequeña mansión. Nada más y nada menos que cinco millones de euros, que ahora se han comprometido a abonar a la Casa Real, para así seguir disfrutando de la casa cuando vuelvan de Canadá.

Foto: Royal Collection Trust

Foto: Royal Collection Trust

Una casa con mucho arte

La casa de Meghan y Harry tiene otro encanto singular: está repleta de obras de arte. El hogar que hasta ahora han ocupado los duques de Sussex, tiene infinidad de obras pictóricas expuestas por toda la casa. Son parte de la herencia que las reinas Isabel, las hijas de Victoria dejaron en la vivienda y que ahora también forman parte del legado de Meghan y Harry.

Pero como decíamos, el arte no solo está en el interior. La casa cuenta con un jardín denominado Double Garden Cottage: 130.000 metros cuadrados de jardines. Un oasis natural en el que la pareja seguramente habrá paseado mientras reflexionaba acerca de su pertenencia a la Casa Real británica.

En el mausoleo, construido para la reina Victoria, hay pinturas del mismísimo Rafael. Así que el privilegio de residir en esta casa es, sin duda, un verdadero regalo para cualquier aficionado al arte.

Foto: Royal Collection Trust

Foto: Royal Collection Trust

Hacer de un palacio una casa familiar

Lo que Meghan y Harry querían cuando recibieron esta casa como regalo era adaptarla a su nueva vida familiar. Esto es, hacer que esta lujosa casa fuera un lugar idóneo para criar a sus vástagos. Así, se reformaron nada más y nada menos que diez habitaciones, que pasaron a ser cinco: cada una de ellas con un baño privado.

También fueron modificados otros elementos, como por ejemplo puertas o ventanas, pensando siempre en la seguridad de los niños. De momento está Archie Mountbatten-Windsor, hijo único de la pareja. Pero no sería extraño que en un futuro, el pequeño de la familia pueda llegar a jugar en esos jardines con sus hermanitos. Aunque sea en sus vacaciones de verano. El tiempo lo dirá.

Foto: Royal Collection Trust

La casa de Meghan y Harry, una parte abierta al público

La que seguirá siendo la casa de Meghan y Harry es privada, pero lo cierto es que parte de la vivienda se abre al público en algunas ocasiones a lo largo del año. Uno de los eventos más esperados es las Jornadas Abiertas a la Caridad, en la que se reciben donaciones que van a parar a organizaciones benéficas.

Durante el mes de agosto también se organizan visitas en grupos de quince personas. Puedes obtener toda la información que necesites para tu viaje a través de la página oficial de Frogmore Cottage. ¿A ti también te pica la curiosidad?

Vía: Vanity Fair

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Fuente: Fotocasa