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¿Cómo ventilar nuestras casas?

Los españoles llevamos más de un mes confinados, metidos en nuestras casas, cerrados a cal y canto en la lucha contra el coronavirus. Un “encierro” que nos obliga, prácticamente, a no desechar la llave, salvo para realizar salidas imprescindibles y totalmente justificadas. Sin embargo, que la puerta no deba abrirse no implica que no se deba ventilar. Más bien al contrario, teniendo en cuenta que los ambientes estarán cargados. Y que una buena ventilación es esencial para mantener una buena calidad del aire y, por ende, cuidar de nuestra salud.

Ventilación cruzada

Pues bien, para ventilar existen varias opciones. Por un lado, y si la vivienda lo permite, lo ideal sería decantarse por la ventilación cruzada, que permite renovar el aire interior en apenas 10 minutos, evitando al mismo tiempo pérdidas de temperatura. Esta modalidad de ventilación se basa en generar corrientes interiores de aire naturales, para lo que basta con abrir una ventana en la fachada de la casa donde sople más viento y otra en el lado contrario. De esta manera, lograremos que el aire circule desde la zona de altas presiones a las de bajas.

A quien madruga Dios también le ayuda a ventilar, ya que lo más efectivo es abrir las ventanas a primera hora del día, antes de encender la calefacción o, en su defecto, a las horas centrales del día, cuando la temperatura exterior será más elevada. Aunque cuando comiencen a elevarse las temperaturas, lo mejor será abrir cuando el aire exterior sea más frío para aprovechar a refrescar la vivienda, y no al revés.

No obstante, no todas las viviendas tienen ventanas o balcones en fachadas diferentes y ubicadas frontal o lateralmente. En estos casos, se recomienda ventilar al menos durante 15 minutos todas las estancias de la vivienda, sobre todo los baños y las zonas húmedas como la cocina mientras estamos cocinando tanto para evitar condensaciones como para prevenir humedades, lo que a su vez mejorará la calidad del aire en el interior de la vivienda.

Ventilación forzada

En el caso de los baños, es recomendable dotarles de ventilación forzada con renovación continua de aire, o bien un sistema de ventilación mecánica con un caudal mínimo de extracción de 15 l/s.

Por otra parte, si bien es verdad que la disposición, el tamaño, las características y los materiales de las ventanas resultan de vital importancia a la hora de lograr una buena iluminación, no es menos cierto que son igual de relevantes, o más, al ventilar.

Más allá de que al plantearse un cambio de ventanas haya que tener en cuenta aspectos como la carpintería o el acristalamiento, unas buenas ventanas que conserven el calor en invierno o el frío en verano impiden asimismo la entrada de aire exterior al interior. Por eso es fundamental realizar esta ventilación manualmente, mucho más hoy en día, puesto que antaño las carpinterías eran menos herméticas y tenían estas ‘fugas’ que generaban una ventilación natural sin darnos cuenta.

Sea como fuere, las ventanas han de ser practicables, o lo que es lo mismo, deben poder abrirse con facilidad para asegurar la ventilación. En este sentido, una buena opción para el invierno son las ventanas de apertura oscilobatiente, que permiten abrir un menor hueco y, por tanto, que la pérdida de calor interior sea menor.

Finalmente, las cocinas, en las que ahora tanto tiempo pasamos cocinando y emitiendo humos, deben disponer de un sistema adicional específico de ventilación, lo que se conoce como campana.

Porque tan importante como airear nuestros pensamientos para no bloquearnos ante tanto espanto es ventilar nuestras viviendas para renovar y limpiar el aire de su interior.

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Fuente: Fotocasa