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Alquilar como vivienda habitual, temporal o turística: opciones si no conviene vender

La vivienda continúa su senda alcista, es cierto, pero también es cierto que no de forma homogénea. Las estadísticas oficiales señalan que el precio de la vivienda creció un 8,4% durante 2018. Pero “Siempre debemos de recordar que esta es la cifra media. Hay regiones de España en las que los precios cayeron por debajo de las cifras alcanzadas doce meses atrás, y otras muchas en las que el incremento rozó el 1%”, afirma Jesús Duque, vicepresidente de la red Alfa Inmobiliaria.

“Ante esta situación”, añade el directivo, “cada vez más propietarios de una segunda vivienda están optando por alquilarlas como forma para obtener alguna rentabilidad y no vender a pérdidas o que la vivienda no les cueste dinero”.

No olvidemos que, en España, cerca del 20% de los españoles poseen una segunda vivienda. En la mayor parte, residencias vacacionales que, en muchos casos, sólo se utilizan durante los meses de verano. Los gastos que generan estas propiedades –gastos de comunidad, el IBI, que ha experimentado subidas de hasta 25% en los últimos años, el pago de suministros básicos como la luz o el agua, etcétera – pueden llegar a suponer una carga excesiva para sus propietarios.

 

El precio de la vivienda de alquiler cae un 0,5% en noviembre, según Fotocasa

 

Un enfoque distinto para cada caso

“El éxito en un alquiler reside en elegir el régimen que más conviene a cada vivienda: alquiler destinado a residencia habitual, temporal o turística. Y eso, no siempre es fácil” afirma el responsable de Alfa Inmobiliaria.

Las características de la vivienda, su ubicación, su decoración e incluso las circunstancias personales del propietario deben ser analizadas en profundidad antes de tomar ninguna decisión al respecto.  

 

Alquiler turístico: no vale, ni mucho menos, para todos los casos

En los destinos más populares, y en zonas muy concretas de estas localidades, este tipo de alquiler puede ser la fórmula más rentable. No obstante, no es la vía más sencilla para el propietario particular. Gestionar una vivienda bajo este régimen supone contar con una licencia turística aprobada por la comunidad autónoma y que exige cumplir con algunos requisitos que van desde los aspectos urbanísticos que debe de reunir el inmueble (por ejemplo, el acceso directo desde la vía pública), las instalaciones (aire acondicionado, wifi, etétera), los servicios que ofrece (información turística de la zona, disponibilidad de hoja de reclamaciones), la autorización de la comunidad de propietarios, etcétera. 

Pero, además, será necesario tener la capacidad de recibir y atender continuamente a los clientes, gestionar la limpieza de la vivienda o tener una presencia activa en determinadas plataformas internet. Una serie de cuestiones que exigen tiempo y dinero, concluye Duque.

 

Alquiler temporal, o por meses

Es una forma de lograr unos ingresos extra, y seguir disfrutando de la vivienda. Al alquilar una vivienda por periodos vacacionales o estancias cortas, los propietarios podrán rentabilizarla. Además, el beneficio económico en este caso es mayor al que se obtiene con el alquiler a largo plazo.

Otra ventaja añadida es que muchos turistas o jubilados extranjeros están dispuestos a pagar un alquiler significativo por una casa o un piso en la costa española durante los meses de invierno, en que los españoles no estamos tan interesados en aprovecharlas, dejándolas libres durante el periodo estival, más cálido en el resto de Europa, para ir a visitar a sus familiares y amigos a sus países de origen.

 

 

Alquiler destinado a vivienda habitual

“Es claramente el formato que ofrece más seguridad y estabilidad al propietario, si bien las rentas mensuales, aunque no han dejado de subir en los últimos meses, son notablemente inferiores a las generadas en los dos casos anteriores” añade Jesús Duque. Esta opción es además la más ventajosa en cuanto a la escasez de gastos de gestión e incluso a nivel fiscal, pudiéndose el propietario reducir ante Hacienda algunos gastos de mantenimiento, así como el IBI.

Se trata de tres opciones completamente distintas, que cubren también necesidades muy diferentes del mercado. Pero, como afirma el experto de Alfa Inmobiliaria, es importante conocer los pros y contras de cada opción, analizar adecuadamente la situación del inmueble, su localización geográfica, la regulación de su comunidad autónoma, etcétera. Y, si es posible, “lo ideal es contar con un experto de su confianza que le ayude a conocer a fondo y valorar correctamente la mejor opción para su caso particular”, concluye.

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Fuente: Fotocasa

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