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Allanamiento de morada: todo lo que debes saber

El allanamiento de morada es un delito de mera actividad que protege el derecho a la inviolabilidad domiciliaria. Este delito se comete al entrar en el domicilio o local de una persona sin su consentimiento o permanecer en él contra su voluntad.

Con frecuencia vemos que este delito se comete como medio para cometer otros delitos. Pensemos en el caso del arrendador que para conseguir deshacerse del inquilino moroso decide entrar en la vivienda arrendada y saca al descansillo todos los enseres del inquilino. O en el ladrón que se cuela en una casa habitada para robar las joyas de sus moradores. 

Allanamiento de morada: la protección del derecho a la intimidad

Este delito exige un dolo específico en el autor, que tiene que entrar en la morada ajena sabiendo que actúa en contra de la voluntad del morador. Lo que realmente se protege con este delito no es en si el derecho de propiedad, sino el derecho a la intimidad de la persona dentro de su morada, de su esfera más íntima donde desarrolla sus actividades de la vida diaria -comer, dormir, relacionarse con su familia y amigos, etc.-. El delito se consuma con la mera acción de entrar en la morada ajena o bien, permaneciendo en la vivienda en contra de la voluntad del titular de la morada.

Se entiende por morada todo espacio donde una persona física reside o donde una persona jurídica tiene ubicado su domicilio y donde realiza actividades de la vida privada. La jurisprudencia delimita el concepto de morada, entendiendo que es el lugar donde habita una persona, donde lleva a cabo su vida íntima, ejerciendo su facultad de excluir a terceros de dicho ámbito privado.

Esto incluye tanto el interior de una vivienda como los lugares anexos unidos a la propia vivienda. Nos referimos a garajes, jardines, patios, siempre que en ellos se desarrolle la vida privada del titular de la vivienda, entendido como prolongación de la propia vivienda en el exterior. Pensemos, por ejemplo, en el jardín trasero de un chalé, en el que el titular tiene instalado un comedor y unas tumbonas. 

La segunda vivienda también se contempla

La jurisprudencia también considera morada la segunda vivienda, temporal o la que se utiliza en fines de semana o vacaciones. El Tribunal Constitucional ha definido el término morada indicando que es el espacio cerrado en el que el individuo pernocta y tiene guardadas sus pertenencias. 

La Constitución Española reconoce la inviolabilidad del domicilio en el artículo 18 de nuestra Carta Magna: “El domicilio es inviolable. Ninguna entrada o registro podrá hacerse en él sin consentimiento del titular o resolución judicial. Salvo en caso de flagrante delito”.

El delito de allanamiento de morada está regulado en los artículos 202 y siguientes del Código penal. El legislador distingue dos tipos de allanamiento: el del domicilio de un particular y el allanamiento del domicilio social de una persona jurídica. Se distingue también el allanamiento cometido por particulares del cometido por Funcionario Público.

Existen dos modalidades del delito: entrar en morada ajena (modalidad activa) y mantenerse en la morada ajena en contra de la voluntad del morador (modalidad pasiva). 

Requisitos para el delito de allanamiento de morada

La entrada a un domicilio ajeno sin el consentimiento del morado que suponga un delito exige:

En primer lugar. Hay que tener claro el concepto de morada. Se entiende como el lugar o espacio delimitado que se destina al desarrollo de la vida privada. Y aunque sea por un período de tiempo, independientemente de que exista un documento por el que se acredite la propiedad privada o el alquiler o precario sobre el mismo.

En segundo lugar. La jurisprudencia ha ido delimitando los ejemplos de morada que deben incluirse en el delito, no considerando al coche como un elemento donde se desarrolle la vida privada. En cambio, a pesar de no ser utilizadas de manera habitual, sí se lo considera a una caravana o furgoneta, tienda de campaña, habitación de hotel,  jardín o cueva.

En tercer lugar. Se debe ejecutar de una forma activa o pasiva. Esto sucede cuando una persona física entra en el domicilio sin que sea relevante el medio utilizado para ello o también, cuando actuando en contra de la voluntad del morador, se niegue a abandonar a pesar de haber tenido permiso del propietario.

Penas por allanamiento de morada

Los artículos 202 y 203 del Código Penal establecen las penas por allanamiento de morada de la siguiente manera:

1. El particular que sin habitar en ella entrare en morada ajena o se mantuviera en ella sin autorización de su morador será castigado con pena de prisión de 6 meses a dos años.

Si se ejecutare con violencia o intimidación la pena será prisión de uno a cuatro años y multa de seis a doce meses

2. La persona que entre contra la voluntad de su titular en el domicilio de una persona jurídica pública o privada, despacho profesional y oficina, o en un establecimiento mercantil o local abierto al público fuera de la hora de apertura, será castigado con una pena de prisión de seis meses a un año y multa de seis a diez meses.

3. El individuo que se mantuviese contra la voluntad de su titular, en el domicilio de una persona jurídica pública o privada, despacho profesional u oficina, o en establecimiento mercantil o local abierto al público, será sancionado con la pena de multa de un mes a tres meses.

4. El castigo en el caso de que el allanamiento de morada se ejecute con violencia o intimidación, entrase o se mantuviese contra la voluntad de su titular en el domicilio de una persona jurídica pública o privada, será de una pena de prisión de seis meses a tres años.

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Fuente: Fotocasa

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